Cada vez más personas buscan bebidas diferentes para esos momentos en los que no quieren tomar alcohol, pero tampoco les apetece un refresco convencional. Algo con sabor, burbuja, frescor y personalidad.
Ahí entra la kombucha.
Pero cuando hablamos de kombucha sin alcohol, conviene explicar bien las cosas. Porque la kombucha es una bebida fermentada y, como ocurre en muchas fermentaciones, puede generar una pequeña cantidad de alcohol de forma natural.
En Fermentaljarafe preferimos contarlo claro: nuestra kombucha, Kom·buchito, está por debajo de 0,5% de alcohol antes de salir a la venta.
¿Puede una kombucha tener alcohol?
Sí. La kombucha se elabora a partir de té, azúcar y un cultivo vivo de bacterias y levaduras. Durante la fermentación, ese cultivo transforma parte del azúcar y genera ácidos, aromas, burbuja natural y también una pequeña cantidad de alcohol.
No es algo añadido. Es parte natural del proceso.
Por eso, cuando alguien busca una “kombucha sin alcohol”, normalmente se refiere a una bebida muy baja en alcohol, ligera y adecuada para quienes quieren una alternativa a la cerveza, el vino o los combinados.
¿Qué dice la normativa?
En España, una bebida refrescante puede contener hasta 0,5% de alcohol en volumen y seguir considerándose analcohólica. Además, por debajo de este límite no existe obligación general de indicar el grado alcohólico en la etiqueta.
Dicho de otra forma: una bebida puede tener una pequeña cantidad de alcohol natural y no estar obligada a destacarlo.
Nosotros podríamos no decirlo. Pero preferimos hacerlo.
Transparencia antes que marketing
En Fermentaljarafe nos gusta hablar claro. Si Kom·buchito está por debajo de 0,5% de alcohol, lo decimos. No porque tengamos que esconder nada, sino precisamente por lo contrario: porque queremos que quien la bebe sepa qué está tomando.
Sin trampas. Sin letra pequeña. Sin vender la kombucha como si fuera magia.
La fermentación es un proceso vivo, bonito y complejo. Y creemos que explicarlo bien forma parte del respeto por el producto y por el consumidor.
Fermentamos con calma
Nuestra kombucha no se hace con prisas. Fermentamos durante al menos un mes, y en algunos casos incluso más, hasta conseguir el equilibrio que buscamos: frescor, acidez agradable, burbuja natural y un sabor limpio.
Ese tiempo de fermentación también ayuda a que la bebida sea prácticamente sin azúcar, porque el cultivo transforma gran parte del azúcar inicial durante el proceso.
Antes de que Kom·buchito salga a la venta, nos aseguramos de que esté por debajo de 0,5% de alcohol. Así podemos ofrecer una kombucha artesanal, viva y muy baja en alcohol, pero con toda la honestidad por delante.
Una alternativa para beber diferente
Kom·buchito encaja muy bien dentro de la tendencia NoLo: bebidas sin alcohol o con muy bajo contenido alcohólico para quienes quieren reducir el consumo de alcohol sin renunciar al sabor.
No intenta imitar una cerveza. No intenta parecerse a una copa.
Es otra cosa: una bebida fermentada, refrescante, con burbuja y carácter propio.
Puedes tomarla como aperitivo, con una comida ligera, en una reunión con amigos o cuando simplemente te apetece algo frío y diferente.
Cómo tomar Kom·buchito
Lo ideal es tomarla bien fría y sin agitar. Si la sirves en vaso, apreciarás mejor su color, su burbuja y sus aromas.
Marida muy bien con aceitunas, quesos suaves, ensaladas, comida especiada, tapas frescas y aperitivos salados. En Sevilla, especialmente en días de calor, entra de maravilla.
Kom·buchito: kombucha artesanal desde el Aljarafe
En Fermentaljarafe elaboramos Kom·buchito en Palomares del Río, en pleno Aljarafe sevillano. Es nuestra forma de entender la kombucha: fermentación lenta, producto vivo, prácticamente sin azúcar y menos de 0,5% de alcohol.
Si buscas una kombucha sin alcohol en Sevilla, o una alternativa muy baja en alcohol para beber diferente, Kom·buchito es para ti.
Descubre nuestra kombucha artesanal y prueba Kom·buchito: sin trampas, sin prisas y con mucho sabor.
